Hasta 53 países forman parte de la Mancomunidad de Naciones o Commonwealth. A estos nombres se les suele añadir “británico” ya que la composición de esta organización supranacional hunde sus raíces en el antiguo Imperio Británico. Su principal razón de ser es la de beneficiarse de su actuación en bloque en política económica y cultural partiendo de una historia común a diferentes niveles.

El Imperio Británico que una vez rules the waves alcanzó una extensión nunca antes conocida. Los frutos del mercantilismo, industrialización y colonialismo dieron píe a qué en su momento álgido en el siglo XIX controlase de manera directa una tercera parte de la superficie terrestre. Es un mérito bastante notable para un país que en el siglo XVIII sumaba unos 7 millones de habitantes en una pequeña isla. . Hay muchos destinos como Canadá, Australia, Sudáfrica o Nueva Zelanda, donde aprender inglés que están dentro de la Commonwealth. El idioma común es una de sus señas de identidad

El concepto de nación moderno acuñado y extendido en el siglo XIX convirtió aspiraciones más bien localistas de tribus o pueblos invadidos en verdaderas demandas a nivel nacional elevando a sus líderes a la categoría de héroes. La invasión a la vieja usanza encontraba ahora una fuerte oposición en las colonias, cuya identidad nacional en el sentido moderno no veía con buenas ojos la ocupación del país europeo de turno. Se hacía necesario un proceso de descolonización que marcará una nueva asociación entre la metrópoli y las colonias que comenzaban a independizarse. Un pacto más sutil y menos subordinado.

En al Conferencia de Algeciras de 1906 los países de la Europa Occidental se reparten el mundo conocido llamando de manera eufemística “Protectorados” a sus colonias. Un aparente paternalismo occidental hacía los pueblos “salvajes” que escondía una intención de influencia y dominio sobre los recursos mercantiles al modo imperialista. Poco duró este acuerdo pues la Primera Guerra Mundial (1914-18) acabó con el control europeo del mundo en favor de Estados Unidos. Gran Bretaña ganó la guerra pero a un coste tremendo del que nunca se pudo volver a recuperar.

Después de la Gran Guerra, un Imperio Británico agotado no podía sostener sus antiguos laureles ya. Los problemas de independencia no eran nada nuevo (Estados Unidos se había independizado 150 años antes y en Irlanda el conflicto había sido una constante siempre) además los países bajo su órbita habían luchado a su lado en el conflicto teniendo que invertir grandes cantidades de recursos humanos y materiales. El sentimiento de compensación y autonomía flotaba en el ambiente. El derecho de autodeterminación de los pueblos es uno de los famosos 14 puntos del presidente estadounidense Wilson, que da lugar a la creación de la Sociedad de Naciones, antecedente fallido de la ONU.

Ante esta situación el león inglés decidió que era hora de dar forma a un nuevo tipo de acuerdo asociativo con los territorios donde tenía lazos históricos. Ya llevaba años aumentando la autonomía de territorios como el Canadá o Australia pero fue ahora cuando se habló de una total independencia y descolonización. Ante este emergente proceso se crea en 1926 la Commonwealth original, en español literal “riqueza común” que sustituye al antiguo término de Imperio Británico que tenía connotaciones de subordinación.

Como ya hemos dicho, en el Periodo de Entreguerras (1918-1939) se producen movimientos que buscan la renovación desde un exhausto león inglés cuyo poder se tambalea. La Declaración Balfour de 1926 que reconoce la igualdad de todos los miembros del British Empire y su libre adscripción a la corona británica manteniendo su autonomía. El Estatuto de Westminster de 1931 plasma estas ideas de forma definitiva y concreta.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) trae otra vez de cabeza a los británicos. De nuevo salen victoriosos pero a un coste tremendo qué les hará depender en el futuro en mucha mayor medida de su “hermano mayor” Estados Unidos, ahora líder indiscutible del mundo y su principal acreedor. Tras el conflicto, en 1949 Gran Bretaña crea la llamada Nueva Mancomunidad, que es la actual.

Esta ya daba la independencia por segura y trataba de reducir el impacto del cambio cediendo y orientando la formación de los nuevos países hacía su área de influencia económica. Además prescindió del adjetivo “británico” para intentar atraer a países ajenos a la angloesfera. 

Las relaciones entre la antigua metrópoli y las otrora colonias se modernizan y desde entonces no han cambiado de manera sustancial. Se crea una estructura institucional en la Mancomunidad con sede en Malborough House, Londres y a cuya cabeza se pone la Reina de Inglaterra Isabel II. Esta también es reconocida como reina por 16 estados de la Mancomunidad cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria, en estos (los principales son Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Jamaica) hace las veces de Jefe de Estado. Se diseña una bandera común, comisiones de trabajo y unos estatutos reguladores de la actividad así como facilidades fronterizas y aduaneras. Incluso se organizan unos juegos deportivos con periodicidad fija entre sus miembros.

La mayoría de los países que formaron parte del Imperio Británico forman parte de la Commonwealth con excepciones notables como ya mayoría de los países árabes. Algunos otros han sido expulsados o invitados a marcharse y en algún caso han sido readmitidos de nuevo como es el caso de Pakistán o Sudáfrica. Otros han dejado de forma voluntaria la organización como Irlanda o Gambia.

De todas maneras el número de componentes sigue siendo espectacular. Agrupa 53 países que suman 2 billones de habitantes, es decir, reúne a una tercera parte de la población mundial. Alguno sin lazos históricos con Londres como Mozambique (antigua colonia portuguesa) ha ingresado en la organización lo que ha levantado críticas tachando esta política de neocolonialista.

Otros países con antiguos imperios intentaron algo parecido aunque ninguno con tanto éxito. En el caso francés se creó tras la Segunda Guerra Mundial la Alianza Francesa cuyo estrepitoso fracaso en la Guerra de Argelia (1954-1962) supuso el fin de la IV República Francesa. En la V República se crea la Comunidad Francesa, que será definitiva abandonada tras el próximo abandono de sus recién descolonizados países cuya guinda final es su retirada del sudeste asiático tras perder la guerra.

En el ámbito latinoamericano también se han creado organizaciones similares que funcionan a día de hoy. Es el caso de la OEI u Organización de Estados Iberoamericanos fundada en 1949 y con sede en Madrid y de la que también forman parte los países americanos y peninsulares lusófonos.

A continuación pasamos a enumerar los países que forman parte de la Commonwealth por continentes:

-Europa: Reino Unido, Chipre y Malta.

-África: Botsuana, Camerún, Ghana, Kenia, Lesotho, Malawi, Mauritania, Mozambique, Namibia, Nigeria, Ruanda, Seychelles, Sierra Leona, Sudáfrica, Swazilandia, Uganda, Tanzania y Zambia.

-América: Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Belice, Canadá, Dominica, Granada, Guayana, Jamaica, Santa Lucia, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago.

-Asía: Bangladesh, Brunei, India, Malasia, Maldivas, Pakistán, Singapur y Sri Lanka.

-Oceanía e islas del Pacífico: Australia, Fiyi, Kiribati, Nauru, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu, Vanuatu.


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