Introducción


Con cuatro millones de habitantes, Melbourne es la segunda ciudad australiana en población solo superada por Sidney. Actualmente solo es capital de su estado, Victoria, pero durante mucho tiempo fue la capital de Australia. Mantiene su estatus de ser la capital cultural y económica del país austral. Según el informe del 2014 de la EUA (Economist Intelligent Unit, perteneciente al grupo The Economist), Melbourne mantiene su liderato en cuanto a lugares con mayor calidad de vida.

Como curiosidad de su modelo de organización podemos decir que la ciudad de Melbourne propiamente dicha solo alberga unas 75.000 personas y que su área metropolitana esta formada por municipios independientes que dependen directamente del estado de Victoria.

Se encuentra situada en el extremo sudeste del continente, frente a la isla de Tasmania, lo que la convierte en una de las ciudades importantes más meridionales del mundo. Su peculiar geografía: al noreste se erigen las cadenas montañosas de Dandenong y de Yarra; al sur la enorme Bahía de Port Phillip, el río Yarra que atraviesa la ciudad y las masas de aire caliente que llegan provenientes del descomunal desierto del interior generan un clima muy cambiante.

Aunque oficialmente el clima es oceánico, los oriundos bromean diciendo que en Melbourne si no te gusta el tiempo que hace no tienes porque preocuparte porque cambiará en los próximos diez minutos. La expresión “cuatro estaciones en un día” es de uso común entre los melbourneses.

En general en invierno hace bajas temperaturas aunque no nieva en la ciudad desde 1986. Algunos veranos pueden ser bastante secos y calurosos aunque normalmente el termómetro no alcanza las cotas de Brisbane o Sídney. La mejor estación para ir suele ser primavera.

La zona de Melbourne estuvo habitada durante algunos miles de años por los aborígenes australianos que vivían en torno al río Yarra. De hecho el topónimo del río corresponde a un error de traducción de uno de los primeros colonos ya que en la lengua Woiwurrung significa simplemente “cascada”.

Los primeros colonos de origen europeo que logran establecerse en el lugar vienen procedentes de la vecina Tasmania. El asentamiento comienza en 1835, sesenta y cinco años después de la expedición de Cook. Prontamente prospera se convierte en una referencia en la zona. Muchos chinos por ejemplo llegan atraídos por la fiebre del oro.

En esta época de pioneros se construirán muchos edificios de estilo victoriano que perduran en nuestros días y que contrastan con el arte urbano, también muy presente en la ciudad sobretodo en forma de murales hechos con plantilla o estarcidos. Algunos del mismísimo Banksy.

En 1901, las hasta entonces colonias británicas en Australia se constituyen en un Estado Federal, aunque a día de hoy sigue estando en la Commonwealth y Melbourne es elegida como capital del país neonato. Mantendrá oficialmente esta condición hasta 1927, fecha para la cual ya estaba terminada la ciudad de Canberra, diseñada especificamente a medio camino entre Sídney y Melbourne para ser capital del incipiente Estado.

Seguirá siendo la ciudad aussie más importante hasta los años 70 cuando pierde preeminencia en favor de Sidney. En los años 80 sufrirá una fuerte recesión y degradación principalmente por la crisis de la reconversión industrial. Durante los 90 y los 00s el estado se esfuerza por darle un nuevo impulso a la ciudad y se renuevan muchas de sus estructuras no siempre con el beneplácito de sus residentes.

Melbourne es de las ciudades más extensas del mundo superada solo por Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Tokio y Phoenix. Esto es debido al trazado de su urbanización. Al estilo del “sueño americano” tenemos el prototipo del “sueño australiano” consistente en tener tu propia casa con jardín y piscina. Este modelo unifamiliar hace que la urbe se extienda en horizontal más que en vertical como es más frecuente. Este rasgo hace que a veces sea llamada la “Ciudad Jardín” ya que además consta de numerosos parques y zonas verdes para el esparcimiento.

Melbourne, al igual que Australia, es un lugar de tradición inmigrante. De media un 35% son nacidos en un país extranjero (el promedio del país es de 23%) y en la ciudad se hablan más de 180 idiomas y dialectos de más de 230 países diferentes que profesan casi 120 confesiones religiosas diferentes.

La ciudad victoriana es la más multicultural y cosmopolita del país. Después de la Segunda Guerra Mundial y gracias también a las Olimpiadas que acoge en 1956, llegan a la ciudad una gran afluencia de nuevos residentes: británicos, irlandeses, griegos e italianos son los más numerosos. Como dato curioso la mitad de los australianos con ascendencia griega viven en Melbourne.

Sin olvidar la importante comunidad judía presente en la ciudad desde 1870. Es reseñable también que la ciudad acoge la mayor cantidad de judíos huidos del holocausto solo superada por Israel. En los años 70 se mudan a la ciudad muchas personas provenientes del sudeste asiático.

La mayor parte de su población, un 58%, se declara católica, aunque la sociedad suele ser por lo general bastante secular. Existen en menor proporción también anglicanos, ortodoxos, budistas, musulmanes, judíos e hindúes.

Melbourne es un típico destino académico para aprender inglés o simplemente estudiar en el extranjero. La educación privada, religiosa y secular, está bastante extendida y un 35% de los jóvenes hace uso de ella en la primaria y la secundaria.

Las dos universidades más importantes son la Universidad de Melbourne y la de Monash (la más grande del país). La primera ocupa el vigésimo segundo lugar entre las mejores universidades a nivel global y la medalla de plata a nivel nacional. Es una de ciudades universitarias por excelencia a nivel mundial.

En cuanto a estudiar en australia siendo extranjero, cada vez es más fácil, debido a la tendencia creciente a aceptar cada año a un mayor número de estudiantes internacionales.